AYOTZINAPA. La palabra que dolorosamente aprendimos a pronunciar.

A un año de los ataques realizados en Iguala en la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, en Guerrero, México. A un año de la desaparición forzada de 43 estudiantes y del asesinato de 6 personas. A un año de un hito de violencia que sacudió a la sociedad mexicana y destapó cientos de fosas comunes.

El poder sigue mintiendo sobre estas vidas desaparecidas, queriendo inventar una verdad histórica que nadie cree. Ese poder tiene varios rostros, pero un nombre: fue el Estado.
Con vida se los llevaron, con vida los queremos, el grito que sigue afirmando la esperanza. Memorias porfiadas que no olvidan y así luchan, como nos recuerdan los zapatistas.

La lluvia que mojó a miles que salieron a marchar y a exigir por las calles de la capital mexicana la aparición con vida y castigo a los responsables, hizo más fuerte el recuerdo y la presencia de quienes hoy no se sabe dónde están.

La fuerza de los familiares que levantan la voz, y nos recuerdan que esta lucha sigue, no sólo por los 43 estudiantes desaparecidos, sino también por un mundo de justicia y libertad.

colaboración de Débora Cerutti para Manifiesto.

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