Segmentación energética inquilina: el 45% de los ingresos económicos se destina a pagar el alquiler

Grupos de inquilinos de todo el país exigen que en la asignación de subsidios a los servicios públicos se tengan en cuenta los costos de alquiler. Actualmente, este elemento no se tiene en cuenta. en la canasta básica de alimentos, por lo que las estimaciones distan mucho del costo de vida real de los arrendatarios.

Por Julieta Pollo para Ink

Ante la crisis económica que atraviesa el país, el Estado nacional propuso segmentar los subsidios de energía y gas, asegurando que el beneficio se mantenga en aquellos hogares socioeconómicamente más vulnerables. En este marco, Organizaciones de inquilinos de todo el país se reunieron en el Movimiento Nacional de Inquilinos expresaron preocupación y alerta por el desarrollo de una segmentación de los subsidios a los servicios públicos que no toma en cuenta a la población arrendataria.

Según la Bolsa de Valores de Córdoba, el costo de los alquileres aumentó 169% en dos años, superando la inflación acumulada y profundizando el endeudamiento y la crisis habitacional en Córdoba. Si bien casi la mitad (45%) de los ingresos económicos de las familias se destina a cubrir los gastos de alquiler, este rubro continúa siendo omitido por el INDEC al momento de establecer el monto de la Canasta Básica de Alimentos. Es decir, cuando el Instituto calcula la cantidad mínima que necesita una familia tipo para satisfacer sus necesidades alimentarias, lo hace considerando un grupo familiar que no renta: si a la ecuación le sumamos los costos de renta, la cantidad básica necesaria para subsistir en Argentina sube considerablemente.

Si bien el gobierno nacional recogió la propuesta del Movimiento de Inquilinos de que no es necesario tener el servicio de energía o gas a tu nombre para ser beneficiario del esquema de subsidio, no dio lugar a otros requisitos claves: que el esquema de clasificación de ingresos considerar costos de alquiler en la canasta básica; habilitar una oficina de reclamos para recibir quejas sobre la negativa de los propietarios a entregar las facturas del servicio para que los inquilinos puedan llenar el formulario; y la conformación de una mesa de trabajo para las familias arrendatarias que no cuentan con red de gas, a fin de actualizar los programas de apoyo económico para adquirir garrafas a un precio asequible.

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“Creemos que la decisión de racionalizar los subsidios que brinda el Estado a los servicios energéticos es acertada, pero no puede tener una visión parcial de la realidad y mucho menos seguir invisibilizando la situación económica real (y los gastos) que debe realizar una familia que tiene pagar el alquiler», dijo el grupo de inquilinos en un comunicado.

Ya que La tinta hablamos con Maximiliano Vitarpresidente de Inquilinos cordobeses y coordinador de Movimiento Nacional de Inquilinospara conocer más sobre la normativa y el libre mercado, la implementación efectiva de la Ley de Arrendamientos, y el acceso a la vivienda desde una perspectiva de derechos y no de consumo.

¿Qué es la segmentación energética de inquilinos?

La propuesta tiene que ver con la invisibilidad de un gasto que tenemos las familias que alquilamos: el INDEC no cobra renta desde hace más de 8 años, entonces cuando el INDEC informa cuánto necesita una familia típica para no ser pobre, toma en cuenta cuenta a una familia que no alquila. Si esa familia alquilara, la canasta básica sería mucho más alta. Para ser más específicos, este mes la canasta básica en la Ciudad de Buenos Aires dio $100.000, mientras que para una familia que alquila esa canasta básica aumenta a $140.000.

La segmentación es una clasificación de acuerdo a los ingresos y la capacidad económica de una familia, ya partir de esa clasificación se determinará cómo será el esquema de subsidios a partir de ahora. Lo que proponemos es la segmentación energética de los arrendatarios, teniendo en cuenta lo que se paga de alquiler porque este gasto no está incluido en la canasta básica. El pago del alquiler es un rubro que no se toma en cuenta en la clasificación de ingresos medios, altos o bajos. Y es un rubro muy representativo de los ingresos familiares: según la encuesta que realizamos, a nivel nacional, el alquiler cuesta en promedio más del 45% de los ingresos familiares. En base a esta discusión, creemos que no podemos seguir estableciendo el mismo segmento cuando hay un rubro que no se toma en cuenta, siendo tan representativo de la economía de las familias que alquilamos.

—En este contexto de crisis económica, la subida de los alquileres se descontrola: en Córdoba, aumentó 169% en dos años. ¿Qué pasa con las regulaciones?

La subida de los alquileres está fuera de control porque no hay control por parte del Estado. Es una discusión mucho más profunda, pero Se trata de imponer la lógica del mercado, una lógica de consumo, cuando en realidad no estamos consumiendo vivienda, sino que estamos proponiendo que se garantice un derecho constitucional que es el acceso a una vivienda digna. Es como si nos posicionaran como consumidores de salud o consumidores de educación, cuando en realidad es el Estado el que tiene que estar presente para la salud, la educación y la vivienda. Que la situación del alquiler se regule según las leyes del mercado sin presencia del Estado, favorece a los más fuertes y perjudica a los más débiles, que en este caso son las familias que alquilan.

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—Dos años después Ley de Alquileres, ¿cuál es su lectura sobre su implementación y efectividad?

Creemos que la ley vino a fijar ciertos niveles de distribución, debate y derecho. Es una ley mejorable para buscar una regulación que favorezca a las familias que alquilan. Como todo tipo de regulación, la ley necesita ser aplicada por un Estado presente, con un órgano de control y políticas que acompañen todo el proceso.

Es necesario seguir profundizando en la ley, mejorando su implementación, más que discutir la ley sí o no. La alternativa es la libertad de mercado y es erróneo pensar que generará justicia para las familias que arriendan o bajan los precios de los arriendos, ya quedó demostrado en la historia de Argentina y del mundo que no es así, más en un rubro donde la demanda es inelástica -es decir, no es que ante el aumento de los precios de los alquileres la gente no alquile más… se va a la calle o empieza a achicarse, que es lo que está pasando actualmente-.

Al analizar la ley, no se menciona, por ejemplo, que estuvo un año sin poder aplicarse por el decreto que suspendía los desahucios, renovaba automáticamente los contratos y congelaba el precio del alquiler. Esto se sumó a un contexto de pandemia y un proceso de devaluación que venía desde 2018, del cual los empresarios han tratado de recuperarse en los últimos meses. Todo esto tiene que ver con la retractación de la oferta, pero hoy es mucho más fácil salir y decir que fue culpa de la ley, que es mentira. Con la ley de rentas intentan justificar los aumentos que hoy son injustificables. Ahora es el dólar, antes fue la gasolina, la guerra Ucrania-Rusia… siempre habrá un motivo para justificar subidas injustificables, cuando la única justificación es la especulación inmobiliaria y eso es lo que dice la Ley de Alquileres.

Se está discutiendo una ley cuyo primer contrato firmado bajo ella aún no ha vencido, además de que las inmobiliarias no la están cumpliendo, entonces ¿qué análisis podemos hacer? Vamos a crear un organismo de control y ponerlo en funcionamiento. La ley contaba con un programa de alquiler social -que hubiera sido muy bueno en esta situación de vulnerabilidad- y un programa para mujeres o disidencias víctimas de violencia de género -que hubiera sido útil en el contexto del alto nivel de violencia de género que se produjo durante la pandemia, y es un programa que ni siquiera estaba reglamentado.

Sea alto, bajo, mejorable o no, hoy la ley establece una tarifa de alquiler con un parámetro objetivo. Por ejemplo, La familia que firmó un contrato de alquiler con la nueva ley en julio de 2020, al final de su contrato terminará pagando un 123% de incremento, es decir, un 123% de incremento en tres años. La inflación en sólo dos años -sin contar la de 2022- ha sido del 145%. El índice es alto y la situación económica no ayuda, pero creo que es mejor que la alternativa del oposición: libertad de mercado. Los que proponen una modificación de la ley proponen que los aumentos sean sin tope alguno, en un rango de 3 a 12 meses, y libremente entre las partes, para que te aumenten de acuerdo a la inflación y cada tres meses si quieren.

—¿Cuáles son los principales componentes que nos han arrastrado a esta situación?

Por un lado, creo que hay un doble rasero de regulación y una gran contradicción de discursos, porque afirman que lo mejor que puede existir para estabilizar el sector del alquiler es el libre mercado, pero a la hora de generar inversiones, pedir incentivos. , solicitar modificaciones de uso de suelo, solicitar desarrollos en servicios públicos como ampliación de luz, gas, alcantarillado; el estado tiene que estar ahí. Después, ¿Cómo es ese doble rasero de que el Estado no tiene que intervenir para regular a favor de las familias para que alquilen a un precio justo, pero sí tiene que intervenir para promover el desarrollo inmobiliario individual, que compra hectáreas de tierra sin inversión y requiere que el Estado les brinde servicios?

Lo que venimos viendo y lo que le estamos proponiendo al Gobierno Nacional es que el proceso de tenencia no es un proceso transitorio por la situación económica y laboral que se vive en Argentina, sino un proceso que se va profundizando, y esto porque un proceso internacional lógica en la que el Estado brinda servicios y mejores condiciones de vida a la población, y el mercado inmobiliario aumenta los precios y expulsa a esa misma población hacia las periferias. Lo que tenemos hoy es un Estado -todos somos el Estado- contribuyendo al desarrollo de las metrópolis y de las ciudades para que el propio mercado inmobiliario nos expulse.

Por otro lado, creo que hace mucho tiempo que Argentina no tiene una política de construcción y vivienda encaminada a solucionar el déficit habitacional. Lo que se ha hecho es utilizar la inyección de la construcción como catalizador de la economía y como tema contracíclico, no como desarrollo y para buscar solucionar el déficit habitacional. Todos los gobiernos lo han estado haciendo durante años. Por ejemplo, en PROCREAR, que era un gran programa, no había una política de distribución y desarrollo territorial que impidiera -como pasó en Salsipuedes y en muchos otros lugares- cobrarte lotes que valían $25.000, a $150.000 cuando salió. . Y no había tipo de cambio salvo que ese era el límite que tenía el que solicitaba el crédito para poder destinarlo al pago de la tierra.


Debemos avanzar en una política que sea integral. No tenemos que discutir una ley de arrendamiento, sino una ley integral de acceso a la vivienda, donde haya una discusión en términos de hábitat, medio ambiente, distribución de la tierra. Y a partir de ahí, buscar el objetivo de garantizar un techo a los ciudadanos.


Por último, traemos también el debate sobre la vivienda ociosa, porque no es que falte vivienda por construir, sino que hay especulación inmobiliaria. Río Cuarto, por ejemplo, se caracteriza por tener edificios vacíos y es la tercera ciudad del país con mayor población arrendataria (30%).

—¿Qué acciones está impulsando desde el movimiento de inquilinos?

Las acciones que hemos venido realizando a nivel local han sido la discusión de que la comisión inmobiliaria la pague el propietario; que exista un registro público de administradores, para generar claridad en cuanto a la liquidación de gastos -lo que está pasando con el tema de los gastos es catastrófico-; y que exista un Defensor del Inquilino en la Provincia de Córdoba. También hemos avanzado en algunas articulaciones con el Municipio para poder desarrollar guías y capacitaciones para las personas que alquilan, pero principalmente para que las víctimas de violencia de género puedan tener claro qué herramientas tienen para acceder a la vivienda si la padecen. violencia. . A nivel nacional hicimos la discusión de la Ley de Arrendamientos y ahora estamos con la discusión de la Segmentación.

*Por Julieta Pollo para La Tinta / Imagen de portada: A/D.

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